Este libro nació del encuentro de dos vidas, de un azar, que a la manera de Lezama fue inevitable y concurrente. La mesa obra como objeto entre las dos poetas; sentadas a ella, la de mármol negro o cualquier, todas símbolo de una época, de una isla y de los muchos viajes juntas, se dedicaron al ejercicio de vivir con poesía, que es tal vez la única manera posible.
Annia Galano, doctora en Química Cuántica, es una mujer exitosa en su carrera científica, pero también en la imagen o la poesía, que cultiva como una artista de closet, según ella misma. Es la pintora del cuadro Dos mujeres, que da portada al libro. Publica por primera vez una selección de su poesía, desde sus primeros versos, hace más de treinta y cinco años, cuando era muchachita, hasta los más recientes; quiere decir, la poesía que cuenta una vida.
Gabriela Guerra Rey, narradora y nadadora, con una década de trabajo, en la carrera inmarcesible de la Literatura, Maestra en Letras latinoamericana, ganadora en 2016 del premio Juan Rulfo a primera novela, publica también por vez inaugural los poemas escritos desde alguno allá en La Habana, ciudad de nacimiento que comparten las autoras, hasta el que trazó con prisa cuando la antología que las reúne estaba siendo terminada de editar.
Las poetas se seleccionaron una a la otra y se revisaron, y hasta aseguran haberse dicho verdades nunca nombradas antes del encuentro definitivo de la poesía, que han descrito como divino. Ambas comparten sociedad, con otras dos mujeres de nuestro tiempo, en la dirección de Aquitania Siglo XXI que, con este libro pretende también celebrar la poesía, los tres años de la aventura editorial y a todos los poetas publicados en sus colecciones del género. El lector tiene en sus manos una sorpresa duple, más de un misterio. Ya entenderán cuando lean a Annia y a Gabriela.